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Dios Existe.

 

¿Dios existe? Preguntarse si existe Dios no es la pregunta correcta. 

Por qué no creemos en Dios no tiene nada que ver con la ciencia. 

 

1- Introducción. 

Intentamos encontrar una respuesta a esa pregunta, porque, a menudo, nos cuestionamos cosas que nos llevan más allá de la vida cotidiana y no encontramos respuestas. Y poder responder a uno o dos “por qué” nos ofrece un poco de consuelo, especialmente cuando reflexionamos sobre el sentido de la vida.  


Pero preguntarse acerca del sentido de la vida no siempre es la mejor pregunta que podemos plantearnos. 


Es más beneficioso tratar de hallar el sentido “en” la vida, puesto que "el sentido de la vida" nos lleva a pensar en el origen de todo, si existe un plan superior para cada uno de nosotros, o una serie de normas que unifican el universo. 


El sentido “en” la vida, sin embargo, nos devuelve a la realidad para invitarnos a descubrir, a menudo por nosotros mismos, aspectos prácticos y acciones que nos sirvan de marco de referencia, de motivación, de guía y de fuerza hacia adelante cuando las cosas se pongan cuesta arriba. 


"En la vida" significa que hay cosas por las que merece la pena sufrir, cosas que conectan a las personas, cosas que son importantes para ti. 


Mi intención es ofrecer una visión diferente, más cercana a la original/ortodoxa, sobre qué significa Dios; acaso una visión más psicológica, pragmática y dirigida hacia acciones concretas, al presentar el espíritu de Dios como "el ideal más elevado posible que aspiramos alcanzar" sin importar si eres ateo o creyente, agnóstico, cristiano o profesas otra religión. 




 

2- El Primer Problema Con Dios Y La Religión. 

El mayor - y primer problema - de cualquiera con Dios y la religión es que, hoy en día, no parece ser cierto. Hay hechos que contradicen lo que nos cuenta la tradición religiosa. La Biblia dice que el mundo tiene unos seis mil años de antigüedad; pero sabemos que tiene muchos, muchos más. Está mal. No es un hecho. 


Cuesta imaginar que Cristo resucitó, y que realizó los milagros que se le atribuyen. 


Cuesta imaginar el cielo como ese lugar donde van las personas buenas cuando mueren y el infierno como su opuesto.  


O aceptar sin cuestionarse por qué el Papa puede decidir si el Purgatorio existe o no. No es fácil creer que es un hombre santo, elegido como el representante de lo divino, en lugar de un hombre cualquiera con influencia y poder. 


Cuesta imaginar muchas cosas, incluyendo que Dios, de existir, permita muchas de las desgracias que ocurren y han ocurrido en el mundo. 


Sin embargo, la religión y la Iglesia son dos cosas diferentes.

  

La Biblia no tiene que ser leído como un texto científico. Es un texto que trata de la vida moral. Es teológico y espiritual, y habla, a través de historias, de verdades que están presentes en nuestra experiencia.  

 

3- La Narrativa Religiosa. 

Que una historia sea ficción no significa que sea falsa. No es cierta, porque no ha ocurrido, pero tampoco es falsa. Algunos temas son profundos y recurrentes en la humanidad. Son patrones de conducta, pautas. Son historias conmovedoras, reales, universales y verdaderas. El amor, la tragedia, caer para luego levantarse. Ayudar a quien más lo necesita. Encontrar tu lugar en el mundo. Todos ellos forman parte de un tipo de verdad diferente, algo similar a una verdad subjetiva pero universal: es común a todos, pero se manifiesta como una experiencia subjetiva.  


Por el contrario, algunas cosas pueden ser ciertas, pero carecer de toda importancia; por ejemplo, puede ser cierto que hoy hayas desayunado café...pero no importa, ni trasciende... por lo que medir el valor de algo solamente en base a su veracidad no siempre es óptimo. 


No se puede decir que las historias de la Biblia no sean ciertas porque no ocurrieron en el pasado. Lo cierto es que siguen pasando hoy en día, en todas partes, todos los días.  


Todos nos hemos encontrado con una persona envidiosa, arrogante y egoísta como Caín. O hemos tenido esa intuición de que algo muy malo se aproxima y mejor nos preparamos, algo similar a una inundación capaz de alterar nuestra vida por completo. (ponte en el lugar de una persona que le dicen “tienes cáncer” y dime que eso no similar a la inundación.)  


Todos hemos estado en una mala situación que no ha hecho más que empeorar y empeorar, antes de poder ver un atisbo de luz. O nos hemos visto en una encrucijada en la que podíamos actuar de una forma u otra, bien o mal, y hemos tenido que tomar esa decisión y aceptar sus consecuencias.  


De una forma u otra, todos apuntamos hacia el cielo, pero lo pasamos mal en el desierto. 

Esa intuición que tuvo Noé que le prevenía de que algo se acercaba y debía arreglar sus asuntos. 


Esa fuerza invisible que caminaba junto a Adán y Eva sin que ellos lo vieran. 


Aquello que faltaba en la Torre de Babel y que hizo que se desmoronara. 


En la caída de Lucifer, el más brillante de todos, quien pensó que era suficientemente listo como para reemplazar a Dios. 


Todo eso, y mucho más, es Dios en la Biblia. 

 

4 - ¿Crees Porque Lo Dices...O Porque Actúas De Esa Forma? 

Digamos que alguien dice que es creyente. Cree que hay un poder divino capaz de ver todas las cosas y es, fundamentalmente, ético. 


¿Qué efecto tiene eso en tu comportamiento? ¿Es una idea más en tu cabeza? ¿Es una idea reconfortante desde un punto de vista puramente proposicional? ¿Es un pasatiempo intelectual? 


O lo que quieres decir es que actúas como si Dios existiera, con todo lo que ello conlleva. 


Merece la pena preguntarse hasta qué punto tiene alguien el derecho de decir que es creyente si no actúa como se supone que debe hacer. Si no lo sacrificas todo por esta entidad trascendental en la que proclamas creer. 

¿De verdad estás libre de pecado? 


¿Hay alguien que pueda decirlo?  


¿Lo están, por ejemplo, los curas? 


Estoy bastante seguro de que si le preguntas si cree en Dios a cualquier sacerdote de los que han estado envueltos en los numerosos escándalos de la iglesia su respuesta será un rotundo ""  


¿Cuál es la prueba de eso? Porque, desde luego, su comportamiento no. Al menos a mí no me queda claro que acudir a misa sea suficiente. 


¿Decir que "sí" te convierte instantáneamente en mejor persona?  


Porque si te lo tomas en serio, realmente en serio, deberías ser mejor persona. Ahora, y no cuando mueras. 


Así que, si no eres la mejor persona que puedes llegar a ser, ni estás aterrorizado por desviarte del camino para conseguirlo, no veo cómo alguien puede sentirse con derecho de decir que cree en Dios. 


Probablemente sea cierto que solamente ha habido un cristiano, y murió en la cruz. 

 

5 – La Escala Moral. 

Tal vez "creer en Dios" debería ser sustituido por algo parecido a "intentar llevar una vida lo más moral y acertada posible.


O quizá " Si en la vida hay un lado positivo (digamos el cielo) y otro negativo (algo similar al infierno) deberíamos estar moviéndonos hacia el primero.” 


La pregunta es cómo tomamos las decisiones que nos llevan hacia ese lado. 


El camino podría ser algo así: 

* Actuar acorde al espíritu divino que todos llevamos dentro y actuar sobre cada oportunidad que se nos presenta para transformar el futuro en el mejor presente posible y verdadero, en la medida de tus posibilidades. 


* Estar dispuesto a hacer los sacrificios necesarios para que eso ocurra. ¿Quieres algo? Concéntrate en ello y deja de lado todo lo que es innecesario, sin importar lo que sea, para perseguir lo que de verdad importa. 


* Intenta enseñar a tus hijos, a través del amor, que son una parte fundamental del mundo cuyas decisiones morales/éticas juegan un papel esencial en la estructura de la realidad, y es su responsabilidad hacerlo. No caigas en la desmoralización que nos rodea hoy en día. 


* Ten tu "Arca" en orden, que es tu familia, para cuando la tormenta llegue poder aguantar sobre el agua durante 40 días. 


* Lidera a tu gente a través del desierto cuando este se manifieste; sé suficientemente sabio para poder reconocer la tiranía, y suficientemente fuerte para oponerte a ella. 


* Enfréntate a la maldad, en ti, en lo que te rodea, y en el mundo. 


* Haz un jardín a tu alrededor, el paraíso. Paraíso significa "jardín amurallado", un jardín protegido y con agua abundante para que tu familia pueda vivir en él con dignidad. 

 

Sólo entonces puedes decir que eres creyente. 

 Hay una frase que dice: "No todos los que digan Oh, ¡Señor, ¡Señor! entrarán en el reino de los cielos." 

 

6 - ¿Qué es Dios? Una Interpretación Alternativa, Quizá Más Psicológica. 

No todas las religiones tienen el mismo concepto de Dios como la fuerza creadora, o el agente causal de todo cuanto ocurre. 


También puede entenderse como "el modelo a seguir", o el espíritu a imitar para prosperar... 


...siendo un "espíritu" una mezcla de percepciones y comportamientos que se apoderan de ti, como por ejemplo el "espíritu de la ira" o "el espíritu de la desesperación" ambos fácilmente reconocibles. 


Esa podría ser la naturaleza de Dios: la integración de todos los espíritus. 


Es cómo deberíamos comportarnos, pero también cómo podemos percibir el mundo. 

En otras palabras, es aquello a lo que tenemos que prestar atención. Y más concretamente... 

... "cómo establecemos prioridades para dirigir nuestra atención: prestar atención a lo correcto y actuar apropiadamente para conseguir nuestra meta.” 

Es un modelo, un patrón, un proceso, y un meta proceso. 

Algo similar a la sensación de admiración, cuando quieres ser como alguien: ves una cualidad en esa persona digna de ser imitada, valiosa y trascendental. 



La suma de todas esas cualidades admirables, de todas las personas, de todas las historias, unidas en una única figura: eso es Dios. 


Creer, admirar e imitar están estrechamente relacionadas. 

 

7 - La Jerarquía De Valores. 

Si hay algo en lo que podemos estar de acuerdo es que todos tenemos diferentes prioridades. Lo que para ti es crucial no tiene por qué serlo para otra persona, o no lo es en la misma medida. 

Nuestras prioridades están organizadas como una pirámide donde los valores, las virtudes y todo cuanto es importante está a su altura correspondiente. 


Algunos valoran la honestidad por encima de todo. Otros consideran que es un estorbo para sus planes. La familia, el amor, el trabajo. La infidelidad, el tiempo libre, las horas de sueño: todo tiene un lugar asignado. 


Así, cada persona, da forma a su pirámide personal, y la usa como unas gafas con las que ver el mundo. 

En la cúspide está lo más importante. Pueden ser tus hijos, o tu familia. Tu trabajo, tu mujer, tu marido. Puede ser una causa como ayudar a los más necesitados. Una vocación. Puede ser algo más abstracto y universal, como el amor. O la justicia.  



O ser feliz. 

Sea lo que sea, tenga el nombre que tenga, representa el mayor ideal posible, y marca el camino que quieres recorrer en tu vida. El objetivo que quieres alcanzar. El lugar al que quieres llegar. La meta. 


Desde cierto punto de vista, uno psicológico, para ti eso es Dios. 

 

8 – El Espíritu De Dios. 

La pregunta es “qué tiene que haber en lo alto de la pirámide.” 

El espíritu de Dios es la unión entre un patrón de percepción - lo que defines como más importante y lo sitúas en lo alto de la pirámide- … 


... y de acción: tu camino hasta conseguirlo. 


En Éxodo, por ejemplo, se manifiesta como la voz que indica a quienes están encadenados el camino hacia la libertad.  


Es una voz interna que puedes decidir ignorar; por lo que lo siguiente que tienes que hacer es preguntarte si es algo en lo que quieres creer... que es, en esencia, lo mismo que preguntarse si crees en Dios.  


Dicho de otra manera: si una voz se manifiesta dentro de ti y te anima a ser libre, ¿la escuchas, o no? 


Si las escuchas entonces crees en ello. Y si no, es que crees en algo diferente, en este caso algo como la esclavitud o la tiranía.  


Esas son las opciones.  


No existe el "no creer." Solamente hay una serie de decisiones sobre qué acciones vas a manifestar, y qué ideas vas a dejar que te guíen. Qué espíritu vas a permitir que se apodere de ti. Puede ser uno fragmentado, como una idea poco estructurada o incompleta, o nihilista, o algo similar a un falso ídolo. 


También puedes creer en varias cosas diferentes a la vez, aunque eso lleva inequívocamente a la confusión.  


O quizá tienes algo parecido a un objetivo al que te diriges, similar a una unificación más elevada...y una de sus manifestaciones es esa llamada a ser libre. 

 

9 - Entonces, ¿A Qué Te Refieres Cuando Dices Que No Eres Creyente? 

¿En qué no crees exactamente? ¿No crees en el bien? ¿En la libertad, la justicia, el amor, el respeto, la honradez? ¿No crees que existe algo tan importante como para vivir por ello? 


¿O es que no crees que haya una jerarquía de valores? Bueno, intenta vivir tu vida como si todas las ideas tuvieran el mismo valor. 


Cuando alguien dice que no cree en Dios, lo que realmente está diciendo es que no cree en una fuerza creadora, ni cree en que haya un ente en el cielo, oculto entre otros entes, como una existencia más allá de la nuestra. 

De acuerdo. 


Pero si profundizas en los textos religiosos esa imagen es solamente una representación, poco más que un personaje en un videojuego. Pero en el caso de los videojuegos, nadie piensa que seas ese personaje y nada más. 

 

10 - ¿De Qué Sirve Creer? 

Puedes creer o no que existe algo parecido a una moral universal. O puedes creer, o no, que existen algunos valores en lo alto que unen a las personas en “una jerarquía universal de valores compartidos.” (algo que resulta ser muy cercano al concepto de “sociedad”)  

Lo que te puedo garantizar es que aquellos que no lo creen viven con ansiedad, confusión y, en algunos casos, con depresión. 

 

Todos organizamos nuestras relaciones personales en base a dos cosas: el respeto mutuo y la idea de que todos tenemos algo que decir. Todos queremos ser escuchados y valorados por lo que pensamos. (De nuevo, intenta vivir tu vida de un modo distinto, como si los que te rodean no tuvieran nada que decir, sin prestarles atención ni valorar su punto de vista.) 


¿De qué sirve creer en algo? 


Para empezar, si no creyeras en nada no podrías ni siquiera levantarte de la cama. Ni fijar tu vista en algo.  


Al parecer, es un acto más complejo de lo que pensamos (un problema peliagudo a la hora de programar una IA) puesto que para fijar tu atención en una única cosa tienes que descartar, literalmente, infinitas otras.  


Centrar tu atención es una acción moral, puesto que tienes que decidir qué cosas son importantes y cuáles tienes que ignorar. 


Para ello, hay un equilibrio entre el hemisferio izquierdo, la parte lógica y arrogante que cree, literalmente, que lo que él conoce es todo cuanto existe; y el hemisferio derecho, que tiene la capacidad de pensar que hay algo más allá de lo que se presenta como evidente; que es capaz de crear pensamientos abstractos, entender las cosas en su conjunto. Son ese demonio y ese ángel representados en los dibujos que nos ayudan a tomar decisiones, y también la arrogancia de Lucifer enfrentada a la posibilidad de mirar hacia el cielo. 


En Mesopotamia, Marduk, era representado con ojos alrededor de la cabeza, y era capaz de pronunciar palabras mágicas: estaba siempre atento, y sabía centrar su atención.  


La atención es condición a priori de la definición.  

 

En cierta forma, si eliges y actúas correctamente, "tienes a Dios de tu lado" para enfrentarte a lo que venga. Cuentas con la verdad, la justicia, el amor, los amigos y la familia. Tienes a alguien en quien apoyarte para aliviar el dolor. 


En el fondo, las historias de la religión no deberían ser entendidas como que, literalmente, vas a tener a Dios actuando por ti; no te va a hablar. No va a abrir el cielo y darte un empujoncito para sacarte de un apuro. No te va a ayudar a sobreponerte a una tragedia. 


Pero sin Dios, sin verdad, entonces sólo existe el poder. Y esa es una realidad que nadie debería desear. Si solamente existiera el poder todas nuestras relaciones serían horribles: la amistad se vería reducida una forma para conseguir algo de la otra persona, y la pareja sería la unión entre dos personas donde uno es el dominante y el otro el dominado. 


La religión es más una experiencia que algo cierto. También, a menudo, la religión es lo que recuerda a una persona que ayude a los desconocidos. 

 

11- Dios Ha Muerto. 

Y así llegamos a.…"Dios ha muerto." 


Una frase brillante. Pero es solamente la mitad de la idea, por cierto: 

"Dios ha muerto, y no tenemos suficiente agua para lavarnos la sangre." Esta es la frase original. 


Con esta idea dejamos de creer en el concepto de "deidad." Pero con el posmodernismo empezamos a perder la esperanza en la idea de "hecho." De pronto, nos encontramos con la hipótesis de que nada es un hecho por sí mismo, sino que todo está vinculado a nuestra interpretación. 


Es una idea muy complicada, una en la que no voy a profundizar aquí. Pero sí me abre la posibilidad de hablar de varias cosas. La primera de ellas ya la he comentado: si aquello que situamos en la cima muere no tenemos nada por debajo que nos una. 


Lo segundo es esto: 

¿Es la verdad empíricamente verificable la única verdad válida? De ser así no hay una verdad empíricamente demostrable que lo demuestre. 


Lo tercero es que, llegados a cierto punto, se trata de una cuestión de fe. 

 

12- ¿Qué Es La Fe? 

La fe no es creer en lo increíble, ni se reduce a negar las evidencias. Tener fe es estar dispuesto a arriesgarse en una presuposición. Es la pregunta fundamental de la teología. Pero también es algo que nos rodea en nuestra vida diaria, análogo a conocer a alguien. 


Te pongo un ejemplo: digamos que un amigo tuyo te revela algo de él, y es algo que va más allá de lo que conoces de esta persona. Es posible que sea cierto, pero tampoco tienes forma de comprobarlo. En ese momento te encuentras en una situación en la que tienes que tomar una decisión que excede la razón; no es una decisión opuesta a la razón, sino que va más allá. 



Otro ejemplo: sentirse agradecido.  


Es una decisión.  


Si miras a tu alrededor, el mundo está lleno de razones tanto para sentirte agradecido como para no estarlo, y los hechos no favorecen necesariamente a uno o a otro. Pero tu decisión afecta la forma en la que interpretas tu entorno, y quizá la forma en la que se revela ante tus ojos, y tu manera de actuar. 


La ciencia también es, en sí misma, un acto de fe; es la creencia de que a través de la investigación serán capaces de hallar la verdad. O, al menos, una parte de ella; y el hecho de decantarse por investigar una cosa y descartar una cantidad infinita de otras investigaciones posibles, constituye una pirámide de valores. 


El principio de todo surge con un misterio inicial.  


Esto es cierto desde una perspectiva existencial, dada la naturaleza de la consciencia; pero también es cierto conceptualmente, ya que, incluso aquello que está más en contacto con la realidad, como puede ser la física, comienza con un axioma inicial que se acepta como verdadero sin necesidad de validarse a sí mismo.  


Un acto de fe es lo que nos levanta de la cama cada día. La creencia, sin ninguna clase de prueba, de que haciendo lo que sea que hagas en tu día a día, te acerca un poco más a tu objetivo de ser feliz. 


Si te preguntas por qué trabajas, o por qué estudias para un examen, por qué quieres aprobar, para qué quieres sacarte la carrera, por qué buscas un trabajo en concreto, cuál es la razón de que te esfuerces por ascender...al final de toda esa cadena de preguntas hay una respuesta muy similar a "porque quiero ser feliz.


Parece que la fe rellena los huecos cuando somos parcialmente ignorantes. De no ser así, nos quedaríamos inmóviles en un bucle infinito: "qué sentido tiene que haga esto." 

 

13 -El Significado Religioso. 

Pero la cadena de preguntarse el porqué de todo tiene que parar en algún sitio. 


Ese último "por qué hago esto" entra en contacto con algo que es indistinguible del carácter religioso. ¿Es Dios, per se? No lo sé, pero puede entenderse como " el último marco de referencia.


En tu caso, quizá suena similar a "quiero ser bueno con mi pareja porque quiero ser buen padre, porque quiero ser buena persona, porque quiero ser...” 

O quizá es más egoísta: "quiero ser rico porque quiero tener mucho dinero, para poder X, para poder Y, para Z.…” 


En ambos casos, antes o después llegamos a "porque quiero ser feliz." No hay escapatoria de esta estructura de valores integrada en otros valores mayores, porque esa estructura tiene raíces profundas en la biología, y está conectada con la realidad en su sentido más fundamental. 


¿Cuál sería la alternativa? ¿Hacer todo cuanto estuviera en tu mano para ser infeliz, amargado, resentido y tóxico? 

 

14 - El Bien, La Verdad y La Belleza. 

Aquello que da sentido a nuestra vida se puede describir como "tener una buena relación con un valor."  

En el Corán los valores fundamentales son la religión, la vida, la razón, la propiedad, la familia y la dignidad. 


En el cristianismo son la verdad, el bien y la belleza. 


La belleza se muestra cuando las apariencias revelan la verdad. Sin belleza el resto de criterios y fundamentos no están a nuestro alcance, y si no puedes ver a través de las apariencias estás atrapado en el escepticismo. 


Es otra forma de decir que es decisión tuya sentirte agradecido o amargado, puesto que ver la belleza de las cosas es un acto voluntario. 


El amor es la llamada a encontrar la belleza. Es reconocer algo que no seas tú como real: miramos hacia adentro, hacia lo que es relevante para nosotros. La forma de mover la flecha hacia afuera es el amor. 


La belleza es la condición inicial. El bien es el centro, y la verdad es el fin último. Dios es aquello que es común entre lo verdadero, lo bueno y lo bello. 

 

En realidad, todos organizamos nuestra vida como una escala de lo que es más o menos verdadero, más o menos bello y más o menos bueno. Es una visión cristiana. 

Puedes decir que es así porque nos lo han impuesto. "No lo he elegido y lo rechazo." Buena suerte con eso. 

 

15 – Creer En La Libertad De Elección Es Igual Que Creer En Dios. 

También puedes decir "yo soy libre. Creo en el libre albedrío. Ninguna doctrina me va a decir cómo tengo que actuar.” 


La sociedad, incluso algo tan profundo como la manera en la que interactuamos con nuestros amigos, tienen una base dogmática prestablecida. Y no es malo que sea así. Si no, habría infinidad de cosas que no podrían funcionar, como hacer cola en el supermercado o recoger las maletas en la cinta cuando viajas: lo único que evita que alguien decida llevarse tu maleta es esa base moral. 


No se trata de acabar con todo, sino de ver lo que está mal y arreglarlo. Quizá te ves capaz de presentar una alternativa, quién sabe. 


El libre albedrío, "free Will", libertad de pensamiento, libertad de elección o cualquier otra forma que quieras usar, es algo similar: no se puede medir, y nos da la habilidad para entender el universo. 


Es, en esencia, un marco de referencia diferente. No cambia nada si es real o no. 

También es compatible con la posibilidad de que haya una fuerza superior dictando lo que tenemos que hacer, porque no sabemos de dónde vienen nuestros pensamientos, no sabemos qué vamos a pensar a continuación, ni qué vamos a elegir.  

Cómo tomamos decisiones es un misterio sin resolver. 


Se podría argumentar que tomamos decisiones en base a la información de la que disponemos. Pero lo cierto es que no somos conscientes del proceso de decidir, sino que esa decisión aparece en nuestra cabeza. De alguna manera, es como si viniera desde atrás, de la nada, y se presentara ante nuestros ojos. 


Si yo te digo algo que hace que cambies tu punto de vista, tú no eres responsable de ese cambio, ni tampoco de tu pensamiento previo. ¿Dónde está ahí exactamente tu libertad de pensamiento?  


No es algo tan evidente. 


Desde luego que existen los actos voluntarios, pero están estructurados en base a la intención y las expectativas. Son cosas muy diferentes. 

 

Existen dos únicas posibilidades para explicar cómo y por qué hacemos lo que hacemos: el modelo determinista y el aleatorio...y ninguna de las dos tiene nada que ver con la capacidad de decidir libremente. 


El modelo aleatorio es auto explicativo. Con respecto al determinista...

 

...solemos pensar que la parte consciente del cerebro, la que hace que sintamos lo que sentimos, que sabe reconocer que estamos experimentando una experiencia, la que sea...está al mando de nuestra vida y de nuestro comportamiento. Pero lo cierto es que ni controla nuestro pulso, ni nuestras células...ni tampoco nuestros pensamientos. 

No puedes elegir lo que piensas, ni puedes prevenir un pensamiento. Tampoco puedes evitar sentir tristeza, rabia, dolor, etc... 


Si yo te pido que pienses en tres películas no sabes cuáles vas a elegir. No hay un "tú interior" eligiendo, entre todas las películas que has visto, y diciendo "está la elijo, pero esta no.

Los pensamientos son prácticamente todo lo que nos hace humanos. Determina nuestros objetivos, lo que decimos, cómo interactuamos, etc... 


Pero dentro de la mente no hay un pensador más allá de los propios pensamientos. No navegas un río de pensamientos en una barca. No hay nadie al timón. Solamente está el río, y tú eres idéntico a él. 

 

16 - El Problema Con Los Ateos y Los Creyentes. 

Este es uno de los problemas que le veo con ser ateo. 

Cuanto más profundizas en lo que es importante para ti, cuanto más alto llegas en esa cadena de preguntas llamada "¿por qué hago esto?" al final, el marco de referencia, la pirámide de valores organizada por su importancia no tiene nada en lo alto. 

Los ateos no son capaces de crear una estructura moral sin recurrir a un lenguaje religioso. No tienen una respuesta concisa que responda a cómo organizan sus prioridades en la vida. 


Todo cuanto pueden decir es que la moral y la ética no tienen por qué estar relacionadas necesariamente con la religión. Pero las evidencias apuntan a lo contrario, principalmente porque no puedes separar la moral o la sociedad de sus orígenes sin que todo se desmorone. 


O preguntan si acaso es tan necesaria la punta de la pirámide: sí lo es, puesto que tener una meta elevada nos da esperanza y emociones positivas. 


El mito cristiano es precisamente eso: una vida donde el progreso es real, donde lo que haces importa y te hace avanzar. Es la búsqueda de un futuro mejor en el que puedes caminar junto a Dios a la tierra prometida. (y el infierno es la ausencia de Dios. O lo que es lo mismo, fallar en tu propósito. La palabra "pecar" proviene del griego "hamartia" que significa "errar el blanco," por lo que pecar es sinónimo de no ser fiel a uno mismo.) 

 

Se podría decir que los creyentes tienen un problema con el mal, puesto que hay que evitarlo y no pecar; mientras que los ateos lo tienen con el bien, pues no hay una forma clara, ni convincente, de justificar todo lo malo que ocurre en el mundo si hay un dios superior que se define como bondadoso, sabio, justo, etc... 


Santo Tomás de Aquino dijo: "si Dios es el bien infinito no debería existir el mal." 

 

17 - Un Reto Doble. 

Propongo un reto doble. Uno difícil de resolver. 

Se trata de un reto doble porque son dos preguntas, una dirigida a los ateos y la otra a los creyentes. 


Para los ateos: ¿De dónde salen los valores? (la explicación de que surgen de la razón no parece acertada.) ¿Dónde podemos encontrar significado? ¿Cuáles son las opciones?

 

Para la gente religiosa: necesitamos de las historias y de los mitos, pero ¿no pueden admitir que, tal vez, son solamente eso? 

 

18 - Otra Forma De Definir a Dios. 

La ciencia puede decir que no hay nada más real que la materia. Pero todos actuamos como si el dolor fuera lo más real de este mundo.  


¿Por qué lo más real? 

Porque es universal y no puedes negar que exista. 

Tratamos de evitar el dolor por encima de todo lo demás. Estamos constantemente modificando nuestra experiencia para evitar el malestar, ya sea social o físico. 



Acciones tan cotidianas como beber agua cuando tienes sed, abrigarse cuando tienes frío, o recolocarse en la silla pasado un rato, responden a la misma necesidad, que se manifiesta en nosotros como un diálogo interno y constante que nos mantiene reflexionando sobre nuestra experiencia, en lugar de hacernos ver que somos idénticos a ella.  

Es algo que ocurre incluso en la mejor de las situaciones; digamos que estás disfrutando de tu postre favorito. Es perfecto, delicioso, y te hace sentir genial... 

Es cuestión de tiempo que pienses “tengo sed”, te separes de la experiencia y quieras beber.  

 

A pesar de nuestros mejores intentos, los pensamientos nos van a transportar muy lejos del momento actual, sin remedio y de manera constante. 


Este mecanismo es el responsable de todo nuestro sufrimiento psicológico. Nuestra ansiedad, miedo, culpa o nuestra incapacidad de querer plenamente, incluso a aquellos por quienes nos preocupamos, es el resultado de pensar hacia adentro, de contraer la realidad hacia nosotros mismos y crear ese diálogo interno. 


Otra forma de pensar en ello es esta sensación que tienes cuando, por ejemplo, te sientes mal, tan mal como seas capaz de sentirte, y te ves en el centro de tu tormento intentando hallar el camino para salir de ahí: tienes una experiencia, y te encuentras en el medio tratando de resistirte a ella.  


Imagina que te duele la espalda. Sientes ese dolor, el fuerte estímulo, esa incómoda sensación de ardor, los pinchazos, la rigidez... y lo vives como si tú estuvieras en tu cabeza y el dolor estuviera abajo, y te sientes como un prisionero torturado tratando de encontrar algo de alivio.  


Te sientes vulnerable en el centro de tu experiencia, porque la mayoría no creen que sean un cuerpo, sino que piensan que tienen un cuerpo. 

 

¿Por qué ocurre esto, y qué tiene que ver con Dios?  


Nos resulta casi imposible separar aquello que conocemos por ser una experiencia en primera persona de lo que podemos observar en tercera persona. El dolor es una experiencia universal; pero su percepción es algo personal, sencillamente porque nadie puede comprender qué significa ser tú, salvo tú mismo. 


Es fácil llegar a la conclusión de que existe la consciencia porque la experimentamos (en primera persona) Pero no existe ninguna evidencia palpable que demuestre su existencia, ni este conocimiento nos aporta nada sobre la naturaleza del cerebro. 

 Son dos campos completamente separados.  


La consciencia es lo único que no puede ser confundido con una ilusión. No importa lo confundidos que estemos con todo lo demás, sabemos que tenemos consciencia; no por los hechos, ni por los datos...sino por nuestra propia experiencia subjetiva. 

Algo análogo ocurre con el dolor.  


Cuando el dolor es verdaderamente profundo, quizá después de una ruptura, o durante una enfermedad, en lo único que hallamos consuelo es en el amor.  

En esos momentos, lo que le da sentido a nuestra vida, lo que nos llena y nos ofrece consuelo es sentirnos queridos, arropados, rodeados de quienes nos quieren: esas personas con las que podemos contar cuando necesitamos ayuda. 




Aquello que es capaz de sobreponerse al dolor es, tal vez, lo que le da sentido a la vida. 

 

Cuando una persona dice que lo que quiere es ser feliz, desde un punto de vista práctico, lo que está diciendo realmente es que no quiere sentirse miserable, ni tener ansiedad, ni estar frustrado, ni decepcionado, ni confuso... 


No es absurdo pensar en Dios como el Amor, o como el Bien Incondicional (summum bonum). Infinito y supremo. Pensar en el ideal del amor, o en su espíritu, del mismo modo que en la antigüedad se referían a Afrodita o a Venus. 


En las religiones politeístas cada dios representaba un espíritu diferente: amor, guerra, suerte, fertilidad, etc.…Con el cambio hacia las religiones monoteístas esos diferentes espíritus fueron reemplazados por cualidades humanas (bondad, honradez, envidia, arrogancia, pereza...) 


En esencia, en una religión monoteísta, Dios es la suma de todas esas virtudes. Es el resultado, la forma definitiva de la unión de todos los espíritus... algo que va más allá de un ser o una acción: por eso excede la realidad. 

 

El cristianismo propone al Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. El mismo concepto se representa también como un dios con tres caras. Una forma de entenderlo es que, para que el amor exista de forma absoluta, tiene que haber un amante, un amado, y el amor en sí mismo. 


Propone también que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, pues la vida en sí misma es sagrada ...y todos tenemos tanto la capacidad de amar como la necesidad de sentirnos amados. (sagrado se puede entender como "lo que es más profundo, valioso y está conectado a la realidad.” Religión --> religio --> relación) 


Pero también significa que hay algo divino en todos nosotros.  


Moisés era hijo de una persona cualquiera. Pero fue criado por la hija del faraón - considerados dioses - en un mensaje que sugiere que todos somos reyes, hijos del espíritu de la madre, de la naturaleza, de lo trascendente y de la cultura. 

Ireneo dijo que "La gloria de Dios es un humano plenamente vivo." 

 

Quizá, el lugar donde se unifican la metafísica, la biología y nuestra percepción psicológica de la realidad produce una definición pluridimensional compuesta por diferentes axiomas. Una verdad que hay que definir desde diferentes ángulos:  


  • Dios es la realidad trascendente, solamente observable en los períodos de tiempo más largos posibles. 

Pero también es:  

  • Lo que confronta el caos para generar el orden (proposición metafísica) 

  • El diálogo verdadero capaz de rectificar las jerarquías patológicas. 

  • La representación colectiva de la existencia, así como la acción de la consciencia a lo largo del tiempo; dado que, como consecuencia de la evolución, poseemos determinadas concepciones de la realidad que no tendríamos si no contásemos en nuestro ADN con información de hace, literalmente, millones de años, y dispusiéramos únicamente la información obtenida en nuestra vida, siendo tan corta como es. 

  • Dios es aquello que muere y renace constantemente en la búsqueda de algo elevado y verdadero. Es la voz de nuestra consciencia, y también el futuro por el que hacemos sacrificios.  

 

Hablar de Dios es lo mismo que hacerse preguntas. Probablemente tenga que ser así, puesto que no hay una experiencia más básica y más pura en el universo que la pregunta y la respuesta; pero también porque resulta abrumadoramente evidente que vivimos confusos sobre qué significa la realidad y lo divino. 


Algunas preguntas no tienen por qué tener una respuesta, puesto que son presuposiciones erróneas. (por ejemplo, qué hay al norte del Polo Norte o qué hora es en el Sol) Otras preguntas no son tan acertadas como pensamos. 


“¿Existe Dios?” es una mala pregunta. 


El auténtico problema es la facilidad con la que muchos se hacen preguntas complicadas, sabiendo lo justo sobre cómo tratar de responderlas, y al no tener una respuesta caen velozmente en la ironía y el sarcasmo. 


Preguntarse qué sentido tiene la vida también es una mala pregunta. Es la clase de pregunta que te haces cuando no estás plenamente inmerso en lo que estás viviendo, y reflexionas, como si lo vieras desde fuera, por qué tus otras experiencias son mediocres. (Recuerda que no puedes "volverte feliz" solamente puedes serlo, y eso implica el presente.) 

 

19 - Gratitud. 

Cuando nos preguntamos qué es real, qué existe y qué no, la materia es un buen punto de partida. Pero también puede serlo "lo que es importante para mí" porque actúas sobre eso. 


Lo cierto es que no sabemos hasta dónde se extiende el eco de nuestras acciones en el infinito, ya que no comprendemos la relación entre lo finito y lo eterno. 


Pero el sentimiento que nos asalta ante algo trascendental, como la aurora boreal, o el cielo estrellado, o en la naturaleza cuando nos sentimos parte de algo más grande...ese sentimiento es algo parecido a sentir gratitud. 


Esos momentos son, literalmente, un encuentro entre la brevedad de nuestra vida y algo infinito como el universo. Si la sensación que tenemos ante ellos es algo parecido a sentir gratitud, no parece tan mala idea practicar sentirse agradecido, en lugar de, por ejemplo, amargado y resentido. 


Así, quizá la religión no tiene tanto que ver con "creer" y tiene más que ver con "actuar.

Practicar y celebrar.  


Todos nos sentimos revivificados en las celebraciones, ya sea en los deportes, en los conciertos o las reuniones con amigos. El bien no puede reducirse a un concepto abstracto e individual. Practicarlo en comunidad, y desde cierto punto de vista verlo (por ejemplo, en el arte o en la arquitectura) es igualmente importante. 


El amor es más un acto que un sentimiento.  


Nuestras teorías sobre la verdad están integradas en aspectos prácticos de actuación. Creer es algo como: "decidir actuar de un modo en concreto, en muchos casos a pesar de las evidencias." 


Quizá, el acto de fe no sea la existencia de Dios, sino su bondad; podemos comprender argumentos nihilistas, o de desesperación, especialmente cuando escuchas testimonios de personas que lo han pasado terriblemente mal. Sin embargo, de vez en cuando, una de esas personas es capaz de hacer tanto bien que es algo milagroso y esperanzador, lo que significa que puedes mirar el lado bueno y sacar algo positivo. 

 

¿Qué otra cosa significa? 

Significa que, debido a que has decidido que las cosas son buenas, y quieres actuar al servicio del bien, estás abierto a la posibilidad de que pueda haber algo mejor más allá de las catástrofes y las tragedias. Esa decisión de actuar y hacer el bien ilumina a quienes te rodean, les ayuda mucho más que la amargura, el resentimiento o cualquier otra emoción negativa. 

Seguramente conozcas alguna persona cuya presencia es capaz de iluminar la estancia. 

Todos tenemos una decisión que tomar: podemos pensar en Dios como una pregunta, una duda intelectual...o podemos actuar como si existiera. 

 

Algo que me cuestiono a menudo es: ¿la religión no podría ser más simple? La respuesta es que no. Si fuera más simple, tal vez la religión sí sería el opio del pueblo (otra frase ingeniosa) ... 

...pero algo tan complejo y enrevesado no es buena propaganda. La religión es demasiado complicada y severa para ir dirigida a las masas. 

Otra pregunta a hacerse sería: “de entre toda la gente que se declara creyente, ¿cuántos comparten esta forma de ver a Dios?” La respuesta no es nada evidente. Quizá tienen una serie de intuiciones similares, pero no han llegado a desarrollarlas extensamente.  

El Antiguo Testamento advierte de no usar el nombre de Dios. La verdadera razón de ello es que, cuando intentas ajustar, o afinar en su significado para definirlo, pierdes inevitablemente su esencia. Este hecho tiene una palabra: “inefable.”  

 

20 - Pensamientos Finales. 

Estas son algunas de las ideas en las que sigo pensando y quiero desarrollar con el tiempo: 

* El miedo a Dios es la condición previa a la sabiduría. 

* Cuanto más te desvías de Dios más tiránico te parece. 

* Si no existiera la tragedia, y todo fuera luz, Dios sería un hecho, y no una elección. 

* ¿Cómo se puede conocer la existencia de algo que no comprendemos?  

* Por qué Dios es importante cambia vidas. Si existe o no, no cambia nada.  

 

 

 

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